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La iglesia parroquial de la
Asunción (s. XV- XVI)
Se
encuentra ubicada en el lateral norte de la Plaza Mayor,
junto a los edificios más emblemáticos
del municipio, ocupando un lugar elevado respecto al
centro de la plaza. Se trata de una construcción
gótico-renacentista datable de finales del siglo
XV y primera mitad del XVI. Durante la Guerra Civil,
la iglesia sufrió grave deterioro en su fábrica
quedando prácticamente arrasado su interior que
ha sido subsanado en 1945 por un proyecto de restauración
realizado por los arquitectos Luis García de
Rasilla y Antonio Cámara. La iglesia se restauró
de nuevo en 1995.
La iglesia tiene tres naves,
la cabecera cuadrada a la que se adosan por el lado
norte la torre y por el sur una capilla comunicada con
la sacristía, y el pórtico situado a mediodía.
Las capillas, más altas con respecto a las naves,
se hayan reforzadas con contrafuertes, y la torre tiene
dos vanos en la parte superior. En cuanto al pórtico
es de sillería estilo renacimiento y consta de
cinco arcos carpaneles, sobre columnas con capiteles
decorados con grutescos, sirenas, temas vegetales, cabezas
de animales y niños.
La iglesia está construida en mampostería
con cadenas de sillares en las esquinas y está
revocada y encalada en su exterior, dejando vista la
piedra tan solo en el pórtico, la torre y los
contrafuertes.
Ermitas
El Molar pueblo de agricultores
y ganaderos, está jalonado de ermitas y restos
de ellas, que se sitúan en diferentes y estratégicos
lugares y que son muestra de la devoción que
sus vecinos tributaron a la Virgen y a los Santos.
De algunas solo queda ya
el recuerdo, como la de San Cristóbal, junto
a la actual Coopertiva Vinícola, que existió
hasta la época de Madoz (ministro de Isabel II)
y en concreto hasta 1840. A su mano izquierda se encontraba
un crucero que fue destruido en 1920. En frente había
un berraco de piedra que servía de mojón
para las cañadas pastoriles.
Otros ejemplos son las ermitas de San Sebastián
situada en los barrancos de la Tejera y de la que hoy
solo quedan sus cimientos, y la de San Roque que posiblemente
fuese construida en la edad media y que desapareció
junto con la de San Sebastián en los tiempos
de la desamortización de Mendizábal. En
frente de esta última se conserva un crucero
donde se espera a la Virgen cuando la traen los mozos
en Pascua desde la Ermita del Remolino.
Tres
son las Ermitas que hoy siguen en pie en El Molar. La
más antigua de todas, la de la Soledad data del
siglo XVI, y hoy en día anexo ella se encuentra
el cementerio, el cual se trasladó desde la calle
San Roque en1860 debido al Cólera Morbo.
La característica más llamativa de dicha
ermita es su peculiar planta cuadrada.
En el Cerro de la Corneja
se encuentra la Ermita de San Isidro construida en 1896
por el arquitecto de origen alemán Joaquín
Kremel, que pasaba largas temporadas en el balneario
de la Fuente del Toro. La
vizcondesa Ramona Goicochea sufrago las 60000 Pts. que
entonces costo levantar la iglesia, con la condición
de que acogiese a la Virgen del Remolino que se encontraba
en otra más alejada de la villa. Sin embargo
el día que se dio cumplimiento a esta permisa,
un nutrido grupo de vecinos manifestó su rechazo
y se enfrentó a la escolta de la Guardia Civil
que acompañaba la subida de la virgen. Tres años
después, el templo sufrió un incendio
que destruyó gran parte del mismo, presuntamente
provocado por los disconformes fieles. Solo pudieron
salvarse las manos, el rostro y la imagen del niño
de la Virgen (patrona de El Molar). En el año
1911 sufrió una reconstrucción llevada
a cabo por el Sindicato y la Junta de labradores, época
en la que se le cambió el nombre al templo en
honor al patrón de estos, San Isidro. Sin embargo
de nuevo la Guerra civil se cebó con ella. El
edificio se convirtió en un observatorio militar
y en polvorín, para ser arrasado de nuevo. Desde
entonces ha permanecido en ruinas hasta que el municipio
en colaboración con la Comunidad de Madrid proyectó
su restauración a fines de 1999.
Esta ermita es muy apreciada por los expertos, dada
su originalidad en su primitiva construcción,
puesto que cumple los cánones de un templo protestante
a pesar de estar destinado al culto católico
en su inicio. La característica singular de la
nave se debe sin duda al origen de su creador, el arquitecto
Alemán Joaquín Kremel. También
es de destacar los continuos expolios sufridos a lo
largo de su historia, que fueron mermando su vistosidad
inicial, como la pérdida de sus azulejos cartujanos
de pan de oro.
La
Ermita de la Virgen del Remolino se encuentra situada
en la vega del río Jarama a unos 7 Km. al SE
de El Molar, lugar en donde según la tradición
se apareció. Allí van cada años
los Molareños a por su patrona el Domingo de
Resurrección y la llevan después de los
festejos patronales que coincide con el día de
la Ascensión, en la llamada Romería de
El Molar. La ermita fue bendecida en al año 1957
por el obispo auxiliar de Madrid, Don Juan Ricote. Es
de estilo neogótico y mudejar, está fabricada
en ladrillo y con cajas de mampostería y de aspecto
es parecida a la de San Isidro en la Corneja. La nave
tiene cubierta apuntada, igual que la portada. Remata
con una espadaña.
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