|
El
Molar es un pueblo rico en tradiciones, costumbres y
señas de identidad, que han ido forjando la personalidad
y la forma de vivir de los molareños. La huella
que ha dejado su historia, sus manifestaciones artísticas
y su cultura material, acumulada desde antiguo, han
permitido ir formando una personalidad específica
de los ciudadanos del municipio.
Considerando que, ese legado
no debe perderse, sino por el contrario, recuperarlo
para apoyar la educación y la formación
histórica de sus ciudadanos y difundir la conciencia
entre la población del municipio y los visitantes
a la zona, se ha reunido de forma sistemática.
En cuanto al FOLKCLORE del
municipio, recordar que fue en los primeros años
del siglo XVIII, cuando uno de los profesores de danzas
de la Casa Real acudió a tomar las famosas aguas
de Fuente del Toro, quien enseñó a los
mozos lugareños a bailar el minué, el
bolero y las seguidillas para las romerías. Desde
ese momento, los molareños, empezaron a hacerse
famosos por ser grandes bailarines. Las enseñanzas
del profesor, incluían especialmente, los tradicionales
mayos, que han dado al municipio una de sus señas
de identidad. Especializados en los famosos y conocidos
MAYOS, una cofradía de mozos a la que tenían
acceso todas las personas que lo deseaban, previo
pago de una ronda a los que ya formaban parte de ellos,
bailaban sin parar en las fiestas del primer día
del mes de Mayo, y aún hoy, continúan
la tradición en ese emblemático día,
transformado en la fiesta de la Maya. En
ocasiones, esta gran tradición musical se ha
visto reconocida y recompensada por algún premio
que ha otorgado fama y categoría al folklore
de la zona.
En estos cantos se retan los mozos a base de preguntas
y respuestas que ponen a prueba su ingenio. Estos salían
por todo el pueblo a rondar a las chicas, cantaban debajo
de cada ventana, y se retaban a ver quien contestaba
con más gracia. El vencedor dejaba un ramo de
flores debajo del balcón de la dama.
Al día siguiente entregaban a la Virgen sus flores
y delante de ella bailaban la tradicional jota de El
Molar. Los mozos ponían un gran tronco de chopo
en medio de la plaza untado en sebo. Las mozas retaban
a los chicos poniendo una prenda suya en lo alto de
LA CUCAÑA y estos tenían que subir a por
ella. Esta tradición se perdió con la
guerra de los franceses, precisamente en Mayo de 1808.
Se recuperó en el año 1982 y 83 volviéndose
a perder.
Hoy en día y gracias a la asociación cultural
Aires de la Sierra se ha recuperado la fiesta.
La ronda se hace por la mañana. En la plaza se
instala un trono rodeado de flores donde se sienta a
La Maya, la reina de las fiestas.
|