|
El
paisaje vegetal de El Molar guarda un equilibrio entre
las características ecológicas de la zona
y la continua intervención humana.
Condicionado por sus características geológicas
en el Molar se distinguen básicamente tres niveles
de vegetación diferente. Uno sobre suelo silíceo,
otro sobre suelo calizo y un tercero a todo lo largo
de la ribera del Jarama y de buena parte de sus arroyos.
Pero la presión agrícola y ganadera sobre
el entorno, ha creado un paisaje completamente deforestado
donde predominan básicamente los arbustos semileñosos,
como son los tomillos, retamas, etc, y las herbáceas,
como gramíneas y leguminosas.
Al sur del término se ubica un pequeño
y hermoso encinar mezclado con robles, (conocido también
como rebollo o melojo, sus bellotas son muy apreciadas
por el ganado) quejigos, denominado Monteviejo, sobre
suelo arenoso moldeado entre suaves lomas y vaguadas,
especialmente en las márgenes de los ríos
y arroyos..
Botánicamente es
interesante decir, que en el límite entre las
calizas y las arenas terciarias, se sitúa la
línea de máxima expansión en el
desarrollo natural del olivo. En los cerros calizos
se desarrolla un tipo de vegetación diferente
basado en el coscojar, aunque es prácticamente
inexistente, apareciendo en su lugar gran cantidad de
espliegos, tomillos, romeros, retamas, lino blanco y
muestras herbáceas como la orquídea en
forma de abeja.
El
cerro de la Corneja, también calizo, fue reforestado
en el siglo XX con pino silvestre.
En la vega del Jarama abundan, debido a su carácter
hidrófilo, los árboles caducifolios formando
bosques de ribera o de corredor. Así aparecen
sauces, chopos, fresnos y olmos con una gran variedad
de arbustos espinosos como zarzas y rosales silvestres.
En este mismo entorno resaltan los Tarais que dieron
nombre a un paraje junto al Jarama, la Huelga del Tarahal,
y que es el origen de la palabra Taral con la que los
lugareños identifican la romería anual
de su patrona la Virgen del Remolino. Cabe mencionar
el Monte de las monjas compuesto de grandes
Chaparros y Retamas que se encuentra cercano a la urbanización
Santo Domingo, es decir lindando con el término
de Algete,
Entre la fauna de El Molar,
que es zona llana entre cerros, abundan animales propios
de las estepas cerealistas. Entre ellos destacan las
liebres, perdices, codornices y alcaravanes. En el curso
del río Jarama se pueden observar los ejemplos
más significativos de la fauna fluvial como las
ratas de agua, culebras de agua, ranas, etc. y entre
sus arboledas, sobrevuelan aves como las oropéndolas,
los simpáticos rabilargos o las abubillas, zorzales...Según
las épocas del año se ven además
palomas torcaces, tórtolas, cernícalos
y avefrías.
Entre los mamíferos
de mayor talla, no son muy abundantes ni grandes cazadores,
sirvan de ejemplo los zorros, ginetas, comadrejas y
erizos.
Pero,
en el Molar, como pueblo con una larga tradición
ganadera, se ha desarrollado una especie ovina autóctona
y propia de su tierra conocida con el nombre de RUBIA
DE EL MOLAR. Esta oveja, cuyos orígenes se desconocen,
tiene paralelismos con la raza Lacha y parece pertenecer
al tronco Churro. Tradicionalmente se ha considerado
cruce de una ganadería de origen vasco, de los
señores de la villa, con las razas manchegas
tradicionales de la zona. De aquí se extendió
a todo el valle del Jarama y aunque hoy se encuentra
en franca regresión, se están haciendo
esfuerzos por recuperarla debido a la indiscutible calidad
de la leche, por la elaboración de quesos, y
al excelente sabor de la carne de sus corderos.
|