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La
villa ha conservado su corte medievalista en cuanto
a la disposición radial de sus edificios. Los
pueblos de la sierra madrileña, y en concreto
éste de El Molar, se desarrollan radialmente
a partir de un centro, que, en éste caso es su
PLAZA MAYOR. En ella, se sitúan sus principales
edificios: el AYUNTAMIENTO, que ha sido recientemente
reedificado y que ocupa el extremo norte de la plaza,
la IGLESIA PARROQUIAL DE LA ASUNCIÓN, que es,
sin lugar a dudas, el edificio de mayor renombre y la
obra más emblemática de la población,
pues es de estilo renacentista purista, construido en
sillería y cuyo encanto es apreciado por lugareños
y visitantes de la población.
Alrededor de dicho centro
encontramos todos los edificios del pueblo, tanto dentro
de la tipología urbana, como rural o los de factura
posterior, como edificios de reciente construcción
que han ampliado el contorno del municipio.
La importancia y posterior
ampliación de El Molar data del siglo XIX, y
debido a la gran afluencia de visitantes interesados
en tomar baños en la famosa Fuente del Toro.
Fue entonces cuando El Molar experimentó un importante
desarrollo en sus edificios. Se levantó un BALNEARIO
de planta poligonal regular de 12 lados a los que se
adosaban dos pabellones laterales rectangulares. Edificio
de una sola planta con arcos de medio punto y fachadas
de mampostería y ladrillos con zócalos
de piedra de las canteras de Redueña, que tenía
unos bellos jardines de estilo inglés.
También se construyeron,
pero ya dentro de la población, dos hospederías,
como la de la Plaza del Paraíso, que fue uno
de los edificios más afamados y alabados de su
época. También de finales de siglo, concretamente
de 1894, es la hoy restaurada ERMITA DE SAN ISIDRO,
en el cerro de la Corneja, de estilo neogótico-mudejar.
La ermita de la famosa Virgen del Remolino, junto al
río Jarama que se construyó en 1958. La
otra ermita que hoy día sigue en pie es la de
la Soledad que se encuentra junto al cementerio
y data del siglo XVI. Otras ermitas ya desaparecidas
son las de San Cristóbal, San Sebastián
y San Roque.
Es de destacar además,
que en los últimos años El Molar ha experimentado
una importante expansión urbanística.
Bien escalando su cerro de la Torreta, bien hacia el
oeste, en el camino del Cementerio, donde han surgido
numerosas viviendas unifamiliares de inmejorable aspecto,
bien hacia el este, donde el ayuntamiento ha ubicado
una buena parte de sus servicios municipales, como son
el polideportivo, la piscina, los colegios, el centro
de salud y la escuela infantil. El visitante podrá
deleitarse con unas bonitas vistas de la sierra madrileña,
paseando por una villa que, guardando su marcado sabor
rural, ha sabido aprovechar e introducir los adelantos
de los últimos tiempos.
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