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El
Molar debe su nombre a su ubicación geográfica
de Muela, por estar situado geográficamente entre
cerros, además de su condición de mojón
entre sierra y llano. Esta privilegiada localidad está
situada a 817 m de altitud y está orientada hacia
el mediodía desplegándose entre los cerros
de la Torreta y de la Atalaya, , además de dar
paso a la sierra madrileña. Son sus municipios
limítrofes el Vellón, San Agustín
de Guadalix, Talamanca de Jarama, Valdetorres,Algete,
Colmenar Viejo, Fuente El Saz y Pedrezuela.
En lo que se refiere a su
medio natural, el Molar es un lugar francamente privilegiado
pues participa de zonas típicamente de sierra,
de campiña y de vega, a la vez de pertenecer
a la cuenca hidrográfica del Jarama, situándose
al oeste de dicha vía fluvial.
La cuenca del Jarama, que es un afluente del Tajo, se
considera una de las lindes entre Madrid y Guadalajara,
pues actúa como límite oriental de la
Sierra de Guadarrama, en un lugar denominado el Hayedo
de Montejo.
El Clima del municipio es
continental con temperaturas extremas en ambos solsticios.
La proximidad de las montañas y su situación
entre cerros testigos, confieren rudeza a las temperaturas,
siendo severas en invierno y de ambiente seco en verano.
Tanto
la situación geográfica como su clima
convierten estos parajes en un lugar privilegiado donde
comulgan el medio urbano con el entorno típicamente
rural con zonas verdes y una amplia red hidrográfica.
El Molar forma de Norte a Sur una especie de espina
dorsal que separa las cuencas hidrográficas de
los ríos Jarama al Este y Guadalix, tributario
de aquel, al oeste, dividiéndolo en dos partes
más o menos iguales.
Su gran peculiaridad hídrica
es su famosísima Fuente del Toro, manantial de
aguas nitro-sulfurosas con demostradas propiedades medicinales
que ha atraído a gran número de curiosos
y visitantes. Cuenta la leyenda que un ganadero se había
visto obligado a apartar de su rebaño a un novillo
gravemente enfermo y a punto de morir. Sediento, el
animal fue a pacer a una charca detrás del actual
cerro de la Corneja, de donde bebió de sus aguas.
Al poco tiempo, y para asombro de su dueño, el
novillo sanó y el ganadero dio a conocer las
propiedades milagrosas de las aguas a todo el pueblo.
Se buscó el manantial, se canalizó y se
bautizó como Fuente del Toro.
Estas
aguas ya alcanzaron renombre durante el s. XVII, y mucho
más en el siglo XVIII, extensamente alabadas
en las fuentes documentales por sus efectos terapéuticos
en vientre, obstrucciones intestinales, dolores de pecho
y cabeza. En ellas se han bañado afamados personajes
de la Historia de España como la Duquesa de Alba,
Goya, Godoy, el conde de Romanones, San Vicente Vicuña,
la infanta chata o hermana de Alfonso XII...
En la actualidad los restos
del balneario, la cueva artificial donde estaba el manantial
y sus jardines son propiedad privada y no se pueden
visitar.
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