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La Escuela de Familia de El Molar impartirá la 2ª sesión el próximo 29 de octubre

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Date: Nov 22, 2019
Autor:Ayuntamiento El Molar 212 No hay comentarios

El pasado ocho de octubre daba comienzo el Taller “Escuela de Familia”, en la Biblioteca del IES Cortés de Cádiz de El Molar, dirigido a familias con adolescentes, compuesto por cuatro sesiones de dos horas cada una, que dan continuidad a tres sesiones celebradas el pasado mes de mayo.

Esta actuación ha sido programada y dirigida por la Mancomunidad de Servicios Sociales Vega del Guadalix y como impulsoras de esta iniciativa, han tenido como objetivo actuar en beneficio de los más jóvenes de nuestro municipio y sus familias, consiguiendo con estos talleres los objetivos marcados.

Tras haber celebrado la primera sesión, se invita también a otras familias interesadas en acudir al resto de sesiones pendientes:

  • 2ª Sesión 29 de octubre: La comunicación con los adolescentes.
  • 3ª Sesión 12 de noviembre: Aprender a estudiar más rápido, mejor y con buenos humos.
  • 4ª Sesión 10 de diciembre: La necesidad de educar en los límites y en las normas.

A lo largo de las sesiones se trabajarán distintos temas monográficos con el fin de ayudar a los padres a asimilar y aceptar esa nueva etapa evolutiva por la que tienen que pasar sus hijos/as.

La adolescencia es una etapa de transición de la niñez a la edad adulta en la que se producen infinidad de cambios, que a su vez exigen un cambio de roles en el ejercicio de la paternidad; ver como ese niño/a a los que llevábamos de la mano, se nos quiere soltar y revelar, no siempre se sabe entender y manejar, dando lugar en algunos casos, a una situación de conflictos constantes que hacen que se complique la relación entre padres e hijos.

Las quejas más usuales son: No me obedece, se ha vuelto mudo de repente salvo para contestarme mal, la habitación está hecha una pocilga, todo me lo rebate, tiene continuos cambios de humor, está todo el día enganchado al móvil, etc.

Y entre los miedos más comunes destacan:

– El uso de las nuevas tecnologías y el riesgo de que puedan ser extorsionados a través de ellas y cómo controlar esto, ya que sus hijos son “nativos digitales” y la mayor parte de los padres, se confiesa poco hábil en su manejo.

– Los hábitos de consumo de los adolescentes y el cómo hacer para que sean conscientes de los riesgos que comportan.

– La dificultad en establecer límites y normas sin que eso suponga una guerra continua.

– Los horarios de salida, etc

Desde las Escuelas de Familia, tratamos de concienciarles de que adolescencia significa que sus hijos/as: ”adolecen de consciencia” y de que lo importante para poder  prevenir todos esos riesgos que ellos como padres tanto temen, es ayudarles a que empiecen a ser conscientes de los riesgos a los que se enfrentan y aprendan a asumir las consecuencias de sus actos. Para ello, los padres han de modificar la forma de ejercer la autoridad en relación a las etapas anteriores, siendo en esta etapa, un tipo de autoridad menos impositiva y más negociada, a la vez que les van traspasando  la asunción de las responsabilidades, pero sin perder de vista que, aunque hay que negociar, no todo es negociable, que no solo tienen derechos, sino también obligaciones y de que los padres también tenemos derecho a decir “NO”, sin miedo a que por ello nos quieran menos.

Esperamos que estas pautas les estén sirviendo de ayuda en esa maravillosa pero a la vez tan difícil tarea de Educar a nuestros hijos.

 

10 PAUTAS BÁSICAS PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN Y LA RELACIÓN CON LOS HIJOS/AS ADOLESCENTES QUE AYUDAN A PREVENIR POSIBLES CONDUCTAS DE RIESGO

 

  • Tenemos que saber hablar con el adolescente, pero no hay que forzarle a que explique sus problemas. El adolescente necesita su propio espacio de intimidad. Como padres podemos recordarles que estamos ahí para hablar con ellos y aconsejarles cuando así lo decidan o lo necesiten, pero no funcionará si ellos viven esta demanda como una imposición. Si las cosas antes de la llegada de la adolescencia se han hecho bien y se han establecido unos correctos lazos afectivos, el joven acudirá a sus padres cuando lo necesite.
  • Reforzar su papel dentro de la familia. Hemos dicho ya que el adolescente no es un niño sino un joven en tránsito hacia la adultez. Por tanto, démosle cierto protagonismo en casa, escuchemos sus opiniones, dejémosle participar en la toma de decisiones, fomentemos su autonomía.
  • Si tenemos cualquier conflicto con un adolescente, es importante no imponer, al menos de entrada, nuestro propio criterio a la fuerza y desde la perspectiva adulta. Cuide las formas (evite alzar la voz, aunque tenga que ser contundente en su decisión). La estrategia consiste en aportarle otros puntos de vista con argumentos suficientes para que él elija su camino con mayor conocimiento, pero que sea él quien tenga la sensación de que participa en la decisión. Esto es lo más eficaz. Dado que los padres, en esta época, no son los principales modelos de referencia, lo van a tener un poco difícil y no siempre será fácil cambiar determinadas cosas. Al final los padres tendrán que imponerse en algunas situaciones y adaptarse a otras que de entrada no deseaban (el hijo empieza a fumar, beber, quiere un tatuaje, un piercing, etc.). Insistimos aquí en la necesidad de ser flexibles (tolerar alguna cosa a cambio de evitar otras).
  • No se trata tampoco de que los padres tengan que estar negociando siempre cualquier cosa con sus hijos adolescentes. El adolescente debe saber que su opinión es importante para nosotros, la escuchamos y cedemos cuando es razonable y creemos que se lo merece, pero la última decisión deben tomarla los padres.
  • En esta etapa suelen ser muy buenos manipulando, a veces afectivamente (me voy de casa…), a los padres, para aprovecharse de sus debilidades o las circunstancias. Esto lo vemos más en adolescentes cuyos padres están separados y utilizan a uno y otro para ir consiguiendo sus objetivos inmediatos (ir a la discoteca, llegar más tarde a casa, conseguir dinero, etc.). A este respecto la mejor orientación es que ambos padres, al menos en lo que se refiere a la educación de sus hijos, compartan la información, las normas, los límites y tengan unos mismos estilos educativos.
  • No olvide usted como padre ser un modelo seguro, estable y coherente con aquello que le vamos a pedir. Si usted es un padre inseguro (a veces castiga las pequeñas cosas e ignora las grandes, se muestra inseguro en aquello que le permite hacer cambiando los criterios día a día según como esté, etc.) difícilmente podrá tener una buena relación con su hijo adolescente. Predique con el ejemplo.
  • Nunca discuta con un adolescente cuando esté alterado o usted mismo se encuentre nervioso o fuera de sí. Hemos comentado ya que en los adolescentes la explosión de hormonas puede facilitar expresiones extremas de rabia o furia (portazos, golpes, etc.). Por tanto, si añade más leña al fuego tendremos más calor. Espere a que se haya calmado para establecer el diálogo y/o las correspondientes consecuencias (reprimendas, castigos, etc.).
  • Los padres no son amigos de sus hijos. Ante todo, son padres y eso supone, a diferencia del amigo, que tiene unos deberes y obligaciones legales hacia él, lo que supone tomar decisiones en función de las necesidades del menor. Los amigos aconsejan, los padres deciden aspectos importantes de la vida de sus hijos. Eso no impide una buena relación afectiva.
  • Cuide su propio proyecto personal. Padres implicados en actividades lúdicas, aficiones, deporte, cuidado personal, etc., independientemente de la atención hacia sus hijos, suelen ser unos modelos más admirados y respetados por los adolescentes.
  • En la adolescencia ya hemos comentado que suelen aparecer conductas un poco desafiantes hacia los padres u otras figuras de autoridad dentro de un contexto evolutivo “normal”. No obstante, si estas conductas son de alta frecuencia e intensidad y persisten en el tiempo alterando significativamente la convivencia familiar, consulte a un profesional.